dijous, de novembre 4


Una altra mena de crim contra la humanitat



De la Vanguardia d'ahir....

Tiro de gracia al oso pirenaico

La viabilidad del oso en el Pirineo sufrió el lunes un durísimo revés; el futuro de la especie está seriamente amenazado. La osa Cannelle,la única hembra de raíz pirenaica del Pirineo altlántico, fue abatida por un cazador cerca de Urdos, en el valle de Aspe. La muerte del animal ha sido calificada de "incalificable y catastrófica" por científicos y ecologistas, porque se reduce drásticamente la base genética para garantizar la diversidad biológica de la especie. En todo el Pirineo sólo queda ahora una quincena de osos, la mayoría de ellos fruto de la reintroducción con ejemplares de Eslovenia efectuada en la zona central (Val d´Aran y Pallars), aunque sobre este núcleo pesa una fuerte consanguinidad.

La muerte de Cannelle fue especialmente trágica y cruel, pues dejó huérfano a un osezno de pocos meses con el que se había dejado ver en los últimos meses y que fue testigo del sangriento final de la madre. De esta manera, se repitió la historia de la osa Melba,muerta por otro cazador francés en 1997 al poco de ser liberada en el Pirineo procedente de Eslovenia. Melba dejó dos oseznos recién nacidos (ver gráfico), pero éstos lograron sobrevivir y ahora se basan en ellos buena parte de las esperanzas de saldar con éxito la reintroducción del oso en el Pirineo.

El fallecimiento de Cannelle se produjo cuando un grupo de seis cazadores, que llevaban a cabo una batida de jabalíes con sus perros, se encontró de frente con ella y su pequeño. Según el testimonio de los cazadores, la osa, muy agresiva, atacó a sus perros e incluso mordió "profundamente" a uno de ellos, antes de revolverse bruscamente hacia uno de los cazadores. Al sentirse amenazado, y con intención de defenderse -siempre según su versión-, el cazador disparó y el animal -al que poco le ha servido pertenecer a una especie protegida- resultó mortalmente herido. Despavorido, el osezno huyó y desapareció rápidamente de la escena, según el relato que ofrece la prefectura de Pau. Serge Lepeltier, ministro de Ecología y Desarrollo Duradero, ha ordenado inmediatamente una investigación en profundidad para determinar las circunstancias de la muerte de Cannelle.

Cannelle, de 15 años, era la última osa hembra de la colonia de osos autóctonos del Pirineo -situada en la región atlántica francesa de Bearn, fronteriza con Aragón y Navarra-, donde ahora deben de vivir cuatro o cinco ejemplares. Las demás hembras que quedan en el Pirineo habitan en la zona central de la cordillera (Val d´Aran y Pallars), y su patrimonio genético es diferente, pues todas ellas son fruto de la reintroducción llevada a cabo con ejemplares de Eslovenia.

El suceso fue tachado de "acto incalificable" y "crimen contra la naturaleza" por los grupos ecologistas. El ministro de Ecología francés, Serge Lepeltier, consideró que el suceso es "catástrofe ecológica" y de "gravedad extrema", por lo que expresó sus sus dudas sobre la continuidad de los osos de origen puramente pirenaico. El ministro aseguró que los servicios del Estado han sido movilizados para localizar al osezno, que se sospecha que tiene unos diez meses, según informa Efe. Además, el Estado intervendrá como acusación particular en la investigación judicial, aunque no aclaró si se reintroducirán más osos.

"La muerte de Cannelle es la sentencia de muerte para el núcleo occidental del oso del Pirineo. También es un atentado ambiental en toda regla con el agravante de que iba acompañada de un osezno que robablemente no sobrevivirá a los rigores del invierno. No se entiende que se estuviera cazando con perros en una zona con una osa y un pequeño", declaró Frank Capdevila, vicepresidente de Depana, quien recordó que el oso es una especie prioritaria de protección para la UE. "No es creíble que el cazador matara en defensa propia, ya que el oso pardo es extremadamente tímido y huye del hombre cuando lo intuye. Un disparo al aire hubiera sido suficiente para alejarlos", añade Capdevila.

La consternación era compartida por el presidente de la federación de cazadores de los Pirineos Atlánticos, Bernard Placé, quien reconoció que la sociedad de cazadores de Urdos había sido alertada de la presencia de oso en el sector. "No debería haber habido aquí jamás una batida", dijo Placé.

La ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, aseguró que está dispuesta a hablar con las autoridades francesas si finalmente se confirmara que "en territorios limítrofes" con Francia en el Pirineo existen "disfunciones" que impiden una correcta protección del oso. En su opinión, "es evidente que España y Francia comparten un espacio privilegiado como es el Pirineo, y que buena parte de espacio del Pirineo está ya protegido, pero es verdad que Francia tiene menos espacios protegidos que España, con una diferencia bastante notable entre los dos países. Eso puede significar que en territorios limítrofes existan disfunciones a la hora de proteger especies emblemáticas, como es el oso", añadió.

La Asociación para la Protección de los Animales Salvajes anunció que va a presentar una denuncia contra el autor de los disparos y contra el presidente de la sociedad de cazadores, con el argumento de que ya habían sido advertidos de la presencia de osos en Urdos.

Ante esta muerte, las esperanzas de que sobreviva el oso en el Pirineo dependen ahora sobre todo de las población occidental, de la que quedan entre 10 y 12 ejemplares (en un área que incluye Val d´Aran y Pallars Sobirà en Catalunya, noreste de Aragón y departamentos franceses de Ariège y Altos Pirineos).

"En cualquier caso, la supervivenvia del oso a largo plazo no está garantizada, ya que hay un problema importante de consanguinidad. Es necesario apostar por una nueva reintroducción en los próximos años que cuente con el apoyo de la gente del Pirineo", dice Frank Caodevila, de Depana.

A todo esto, el Departament de Medi Ambient informó de que ha establecido un nuevo sistema de seguimiento del oso pardo (el trampeo fotográfico), que consiste en la colocación de cámaras fotográficas para localizar e identificar los ejemplares de oso. Agentes y guardas colocan entre 10 y 20 trampas fotográficas con cebo (carne, pescado y fruta), una cámara fotográfica y un sistema de rayos infrarrojos o un sistema de plancha que activa la cámara. Asimismo, se están colocando trampas en estos mismos lugares para recoger pelos y poder identificar genéticamente (ADN) los ejemplares y determinar el sexo, entre otros sistemas de control.